
El miércoles 18 de febrero, el reloj marcó el final de una etapa. Con la mochila cargada de recuerdos y la mirada puesta en un nuevo horizonte, Roberto Savasta vivió su último día como trabajador municipal. Hubo un infaltable “¡hoy es viernes!” (frase icónica de Roberto) que resonó en los pasillos de Recursos Humanos, como despedida pero también de alegría por el inicio de una nueva etapa.
Su compañerismo quedará grabado a fuego en el corazón de quienes tuvimos la suerte de compartir el día a día con él.

Roberto inició su camino municipal en 2005, pisando por primera vez la Mesa de Entradas del Corralón. Luego, en este andar llegó a Recursos Humanos, donde dejó su huella en diversas funciones, desempeñándose finalmente en la Mesa de Entradas del Departamento de Personal. Más que un puesto, construyó un hogar de trabajo.
“Mi paso por la Municipalidad fue enriquecedor”, nos confiesa con la voz entrecortada por la emoción. “Aprendí mucho y, para devolver un poco de todo lo recibido, di siempre lo mejor de mí al servicio del compañero”.
Roberto agrega con honestidad que se va con una preocupación. “Me entristece un poco la distancia entre el Ejecutivo y el compañero municipal”. Lejos de rendirse, toma prestada una frase del Flaco Spinetta y la transforma en un mensaje de fe: “Crean que mañana es mejor”. Y es ahí donde reside su verdadero legado. Con la mirada firme y la mano en el hombro de quienes quedan, suelta las palabras que quedarán resonando: “Los políticos pasan, pero el compañero municipal es el verdadero motor de esta comunidad. Por eso, crean. Crean que mañana es mejor. No dejen de creer”.
Gracias, Roberto. Tu calidad humana y tu esperanza son el mejor regalo que dejas. Que tu jubilación sea el comienzo de todos las mañanas mejores que merecés.
